Estos mandamientos nos ayudan a participar de la vida de la iglesia, a recibir los sacramentos, a celebrar las fiestas, a hacer penitencia y a colaborar con la obra de Dios.
Los mandamientos son las reglas que Dios nos dio para que vivamos felices y en paz con Él y con los demás. Son diez y los podemos resumir así:
1. Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2. No tomarás el nombre de Dios en vano.
3. Santificarás las fiestas.
4. Honrarás a tu padre y a tu madre.
5. No matarás.
6. No cometerás actos impuros.
7. No robarás.
8. No dirás falso testimonio ni mentirás.
9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10. No codiciarás los bienes ajenos.
Estos mandamientos nos muestran el camino para ser buenos hijos de Dios y buenos hermanos de los demás. Pero no basta con cumplirlos solo por fuera, sino que tenemos que vivirlos desde el corazón, con amor y alegría.
La iglesia, que es la familia de Dios en la tierra, también nos da unos mandamientos para que crezcamos en la fe y en la comunión con Dios y con los demás. Son estos:
1. Oír misa entera los domingos y fiestas de guardar.
2. Confesar los pecados mortales al menos una vez al año, y en peligro de muerte, y si se ha de comulgar.
3. Comulgar por Pascua de Resurrección.
4. Ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia.
5. Ayudar a la Iglesia en sus necesidades.
Estos mandamientos nos ayudan a participar de la vida de la iglesia, a recibir los sacramentos, a celebrar las fiestas, a hacer penitencia y a colaborar con la obra de Dios.
Los papas, como sucesores de los Apóstoles nos han dado consejos y mensajes para que vivamos mejor nuestra fe y nuestro amor a Dios y al prójimo cumpliendo los mandamientos:
- No tengas miedo de seguir a Jesús y de ser su amigo. Él te quiere y te da la fuerza para hacer el bien. (Papa San Juan Pablo II)
- Cuida la vida desde el principio hasta el final, porque es un regalo de Dios. Respeta y defiende la vida de los más pequeños e indefensos. (Papa Benedicto XVI)
- Sé alegre y comparte tu alegría con los demás. No te dejes robar la esperanza ni la paz. Sé misericordioso y perdona a los que te ofenden. (Papa Francisco)

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