ADVIENTO: Esperanza, Vigilancia y Conversión
¿Qué es el Adviento?
El
Adviento es el tiempo litúrgico que prepara a los cristianos para la
celebración de la Navidad, el nacimiento de Jesús, el Salvador del mundo. El
Adviento comienza el domingo posterior a la Solemnidad de Jesús, Rey del
Universo y termina el 24 de diciembre por la noche. Durante este tiempo, los
fieles se disponen a acoger al Señor que viene a visitarlos con su gracia y su
amor.
El
Adviento tiene dos aspectos: por un lado, recuerda la primera venida de Jesús
en la carne, hace más de dos mil años, y por otro, anticipa su segunda venida
al final de los tiempos (Parusía), cuando juzgará a los vivos y a los muertos.
Por eso, el Adviento es un tiempo de esperanza, de vigilancia y de conversión,
que invita a los cristianos a renovar su fe y su compromiso con el Señor.
¿Cómo vivir el Adviento de manera auténtica y fructífera?
La Iglesia propone algunos
medios para ayudar a los fieles a entrar en el espíritu de este tiempo santo.
Entre ellos, se destacan:
-
La Corona de Adviento: es un símbolo que consiste en una corona de ramas verdes
con cuatro velas, una por cada domingo de Adviento. Cada vela representa una
virtud que se debe cultivar en este tiempo: la esperanza, la paz, la alegría y
el amor. La corona se coloca en un lugar visible de la casa o de la iglesia, y
se enciende una vela cada domingo, acompañada de una oración y de un canto. La
luz de las velas simboliza la luz de Cristo que ilumina las tinieblas del mundo
y de nuestro corazón.
-
El Calendario de Adviento: es otro símbolo que consiste en un calendario con 24
ventanas, una por cada día desde el 1 hasta el 24 de diciembre. Cada ventana
contiene una imagen, una frase bíblica, una oración o una acción concreta que
se debe realizar ese día. El calendario ayuda a los fieles a contar los días
que faltan para la Navidad y a prepararse espiritualmente para ese gran
acontecimiento.
-
La Novena de Navidad: es una devoción popular que consiste en rezar durante
nueve días, desde el 16 hasta el 24 de diciembre, en honor al nacimiento de
Jesús. La novena se puede hacer en familia, en comunidad o en solitario,
siguiendo un esquema que incluye lecturas bíblicas, reflexiones, cantos y
peticiones. Venezuela goza del privilegio de celebrar esta novena con las
llamadas misas de Aguinaldos, con los característicos cantos de aguinaldos o
villancicos. La novena ayuda a los fieles a meditar en el misterio de la
Encarnación y a agradecer el don de la salvación.
-
La Confesión: es el sacramento que nos reconcilia con Dios y con la Iglesia,
perdonando nuestros pecados y dándonos la gracia para vivir como hijos de Dios.
La confesión es especialmente recomendable en el Adviento, ya que nos purifica
y nos dispone a recibir al Señor que viene a nosotros. La confesión se puede
hacer en cualquier momento, pero la Iglesia suele ofrecer más oportunidades
para confesarse durante este tiempo, organizando jornadas de confesión o
misiones populares.
-
La Caridad: es la virtud que nos hace amar a Dios sobre todas las cosas y al
prójimo como a nosotros mismos, siguiendo el mandamiento de Jesús. La caridad
se expresa en obras de misericordia, tanto corporales como espirituales, que
alivian el sufrimiento de los más necesitados. La caridad es especialmente
importante en el Adviento, ya que nos hace imitar el amor de Dios que se hizo
hombre por nosotros y nos hace compartir con los demás los bienes que hemos
recibido de Él. La caridad se puede practicar de muchas maneras, como por
ejemplo, dando limosna, alimentando a los hambrientos, visitando enfermos,
consolando afligidos, dando de vestir dignamente a quienes carecen de ropa en
buen estado, perdonando ofensas o colaborando con alguna obra social o misionera.
Estos
son algunos de los medios que la Iglesia nos ofrece para vivir el Adviento de
manera auténtica y fructífera. Sin embargo, lo más importante es tener el
corazón abierto a la acción del Espíritu Santo, que nos guía y nos forma en la
imagen de Cristo. Así, podremos celebrar la Navidad con alegría y gratitud,
reconociendo en el Niño de Belén al Salvador del mundo y al Señor de nuestra
vida.

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