El Sacramento del Orden Sacerdotal: don sagrado para la Iglesia

Jesucristo, como el verdadero y supremo Sacerdote de la Nueva Ley, reconcilió a la humanidad con Dios mediante su sacrificio en la cruz. Sin embargo, quiso que algunos hombres participaran de esta dignidad sacerdotal para llevar los frutos de la Redención a todos.

Los Apóstoles, inspirados por Dios, sabían que su encargo no terminaría con ellos, transmitieron el ministerio mediante el Sacramento del Orden, administrado por la imposición de manos y la oración. Así, comunicaron a otros hombres el poder de enseñar, santificar y regir, lo que habían recibido directamente del Señor. Para ser ordenados, se requiere estar bautizado y ser varón. 

Los sacerdotes quedan constituidos como ministros sagrados pues son marcados con un carácter indeleble y destinados a apacentar el pueblo de Dios. Desempeñan, en la persona de Cristo Cabeza, la 'Triple Munere': el ejercicio de gobierno, la tarea del magisterio y la santificación de sí mismos y de los fieles

Comprende tres grados: episcopado, presbiterado y diaconado. En la Antigua Alianza, Dios eligió a la tribu de Leví para el servicio litúrgico. El sacerdocio de la Antigua Alianza, aunque necesario, no podía lograr la salvación definitiva. El sacerdocio de la Nueva Alianza, instituido por Cristo, es capaz de ofrecer la salvación a través de los sacramentos.

El sacerdote anuncia la Palabra de Dios, celebra los sacramentos y vela por la caridad y la unidad de la Iglesia. Su ministerio está unido a Cristo y a la Iglesia.

Si crees que este material le puede ser útil a alguien más, compártelo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El Bautismo, puerta de la Vida y del Reino

Bula La Esperanza no defrauda

LECTIO DIVINA: una experiencia de Encuentro con el Señor