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Mostrando entradas de febrero, 2024
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  Entre los grandes frutos de la renovación conciliar la pastoral del sacramento de la Confirmación ocupa un lugar muy destacado. La celebración de este sacramento se ha convertido en uno de los momentos más importantes de la acción pastoral con las nuevas generaciones, que son el presente y el futuro de la Iglesia. La asistencia numerosa de adolescentes y jóvenes a las catequesis que los preparan, durante un tiempo prolongado, para la celebración de la Confirmación ha desbordado todas las expectativas. Su vinculación con el Bautismo y con la Eucaristía subraya la unidad de la iniciación sacramental que se ha de entender como un todo. No se puede comprender, pues, la Confirmación si no es dentro de esa unidad. En efecto, cuando recibe la Confirmación, el adulto la recibe juntamente con el Bautismo y la Comunión. Y puesto que Bautismo, Confirmación y Eucaristía forman una unidad, resulta que «los fieles están obligados a recibir este sacramento en el tiempo oportuno» (CIC, C. 890). ...

La Unción de los Enfermos: Sacramento del alivio y del consuelo.

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  La Unción de los enfermos, llamada también Óleo Santo, es el sacramento, administrado por el sacerdote, que confiere una gracia especial al cristiano aquejado de cualquier enfermedad grave o de la vejez. Es también conocido como el sacramento del alivio y del consuelo. Para recibir dignamente la Unción de los enfermos es necesario estar en estado de gracia, confiar en la virtud del sacramento y en la divina misericordia, y finalmente abandonarse a la voluntad de Dios.  Con la unción de los enfermos y la oración de los presbíteros, toda la Iglesia encomienda los enfermos al Señor paciente y glorificado, para que los alivie y los salve (Cf. St 5,14-16), e incluso les exhorta a que, asociándose voluntariamente a la pasión y muerte de Cristo (Cf. Rom 8,17; Col 1,24; 2 Tim 2,11-12, 1 Pe 4,13), contribuyan así al bien del Pueblo de Dios (LG 11). ¿Cuando se recibe?  Es sumamente recomendablemente recibir la Unción de los enfermos cuando se está todavía en la plena posesión...

La Reconciliación: Sacramento de la misericordia de Dios.

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  El sacramento de la Penitencia , o Reconciliación, o Confesión, es el sacramento instituido por Nuestro Señor Jesucristo para borrar los pecados cometidos después del Bautismo. Es, por consiguiente, el sacramento de nuestra curación espiritual, llamado también sacramento de la conversión, porque realiza sacramentalmente nuestro retorno a los brazos del padre después de que nos hemos alejado con el pecado. Para hacer una buena confesión se necesita reunir cinco (5) condiciones: Hacer un cuidadoso examen de conciencia Tener dolor de los pecados cometidos Tener el firme propósito de no cometerlos más (contrición o atrición) Decir los otros pecados al sacerdote (confesión) y Cumplir la penitencia (satisfacción o remedio saludable). El examen de conciencia es la diligente búsqueda de los pecados cometidos después de la última Confesión bien hecha. El dolor de los pecados es el sincero pesar y la repulsa de los pecados cometidos. El dolor es de dos tipos: dolor perfecto ...

La Eucaristía: Sacramento de nuestra fe.

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Ante el misterio del pan de vida el sacerdote tiene que renovar su adoración, el cristiano confesar que es un misterio que trasciende su inteligencia. La Eucaristía nos pone de rodillas, confunde nuestro orgullo y nos abre a la humildad y al gozo de la fe en la palabra y en el poder de Cristo. Solo así se convierte para nosotros en misterio de luz y de vida. La Eucaristía es, como recuerda el Vaticano II, el bien supremo de la Iglesia , Cristo Pan verdadero que con su carne vivificada y vivificante, por medio del Espíritu Santo, da la vida a los hombres. Las palabras de la Institución de la Eucaristía : Tomad, esto es mi cuerpo , ofrece a los discípulos algo para comer, no una idea para comprender. Y ese algo es su cuerpo, su persona misma, la que va a ser entregada; y entran en comunión con la misma persona de Cristo. Esta es mi sangre de la Alianza , derramada por todos , que mientras los discípulos se pasan el cáliz, la copa de la pascua, y beben, saborean el misterio del vino - ...